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Blog entry by Zachery Sparkman

Si bien las tragamonedas son por definición opciones de fortuna, se aplican algunas enfoques que sirven a disfrutar de manera más saludable.

En primer lugar es fijar un límite de gasto antes de empezar a jugar. Fijate cuánto tenés ganas a perder y jamás cruces ese tope de ninguna manera.

También es fundamental distribuir ese bankroll en sesiones más chicas. Si tenés $10,000 ARS para la semana, no los uses todos en una sola noche. Dividí en sesiones de $1,500-$2,000 para prolongar la diversión.

Una segunda cuestión es seleccionar la nivel de riesgo acorde a tu bankroll. Si tenés poco, las tragamonedas de baja volatilidad te van a dar sesiones más duraderas con premios chicos pero frecuentes.

Hacete pausas regulares. Jugar de forma extensa cansa y lleva a jugadas equivocadas. Movete cada 30-45 minutos, hidratate, y volvés despejado.

Anotá un control de cada peso lo que gastás y sacás. Suena aburrido, fortune of giza pero al cabo de dos meses vas a tener una imagen cruda de cómo va tu relación con las apuestas. Más seguido de lo que pensás la gente asume que va sin pérdida neta cuando en realidad lleva meses perdiendo.

Sobre todo: bajo ninguna circunstancia trates de recuperar lo perdido. Cuando se acaba el bankroll de la sesión, se acabó. Seguir con más plata para "recuperar" es la receta del libro para profundizar la pérdida.

Y si percibís que el juego te está afectando, buscá ayuda cuanto antes. Pedir ayuda es de valientes.